Ibaraghen: el turismo como apuesta de futuro para el Alto Atlas marroquí tras el terremoto
Tres años después del terremoto de Al Haouz de septiembre de 2023, el pueblo de Ibaraghen inaugura un alojamiento turístico concebido para impulsar la economía local. La iniciativa, promovida por ACOMS junto con la asociación marroquí Jood y los habitantes de la zona, apuesta por la artesanía tradicional, el turismo de montaña y la recuperación del patrimonio arquitectónico.

En las montañas del Alto Atlas marroquí, a más de 2.300 metros de altitud, el pueblo de Ibaraghen abre una nueva etapa. El lunes 28 de septiembre de 2026, la inauguración oficial de Les Loges d’Ibaraghen marcó la culminación de un proyecto impulsado tras el terremoto que sacudió la provincia de Al Haouz en septiembre de 2023.
La iniciativa nació con la voluntad de ir más allá de la ayuda de emergencia y convertir la solidaridad en una oportunidad de desarrollo a largo plazo. La Asociación de Marroquíes de Suiza (ACOMS), en colaboración con la asociación marroquí Jood y los habitantes del pueblo, apostó por una fórmula capaz de contribuir a la recuperación económica y social de la comunidad.
La propuesta consiste en dar una segunda vida a las viviendas temporales utilizadas tras el seísmo, transformándolas en alojamientos turísticos. De este modo, el proyecto vincula la reconstrucción con el desarrollo local y la valorización de los recursos de la región.
De viviendas temporales a alojamientos turísticos

El proyecto comenzó a tomar forma a finales de 2024, con la firma de un acuerdo de colaboración entre ACOMS y Jood, asociación comprometida con la atención a las poblaciones afectadas por el terremoto.
Las primeras fases se centraron en el diseño arquitectónico y, posteriormente, en los trabajos de construcción y acondicionamiento. La utilización de materiales locales, como la piedra, los ladrillos y los cañizos, desempeñó un papel fundamental. El objetivo era integrar las estructuras originales en el paisaje montañoso, dotándolas de una apariencia inspirada en las construcciones tradicionales de tierra apisonada, conocidas como pisé.
Las condiciones del entorno plantearon dificultades durante la ejecución. En febrero de 2026, las intensas nevadas mantuvieron el pueblo inaccesible durante cerca de tres meses, lo que obligó a interrumpir temporalmente los trabajos. Una vez restablecido el acceso, el equipo reanudó las labores de acabado hasta completar el alojamiento.
La instalación dispone de seis habitaciones, un espacio técnico, una sala de descanso y lectura abierta al exterior mediante un gran ventanal panorámico, dos aseos, una sala de ducha y una amplia cocina. El diseño busca ofrecer comodidad a los visitantes sin renunciar a la integración con el paisaje y la arquitectura de la zona.
Los habitantes, protagonistas de la iniciativa

Más allá de la construcción, el proyecto se apoya en la participación de los actores locales. La asociación Jood desempeñó un papel central gracias a su conocimiento del territorio y a su relación directa con las comunidades afectadas.
La implicación de los habitantes también ha contribuido a dar al proyecto una dimensión colectiva. El trabajo artesanal de la piedra, el uso de materiales de proximidad y la recuperación de técnicas tradicionales forman parte de una estrategia que busca generar oportunidades desde el propio territorio.
La inauguración contó con la presencia del embajador de Suiza en Marruecos, S. E. Valentin Zellweger. Su participación puso de relieve la dimensión de cooperación solidaria de la iniciativa. La recepción, acompañada por cantos tradicionales del Atlas, reflejó asimismo el orgullo de los habitantes por su identidad cultural.
El proyecto ha contado con el apoyo de miembros, donantes y colaboradores tanto en Suiza como en Marruecos. Sus aportaciones han permitido prolongar el impulso solidario surgido tras la catástrofe y orientarlo hacia una iniciativa con vocación de futuro.
El turismo como motor de la economía local
Situado a unos seis kilómetros de la estación de esquí de Oukaïmeden y aproximadamente a una hora y media de Marrakech, el alojamiento dispone de una ubicación favorable para atraer visitantes. Los paisajes del Alto Atlas, el entorno natural y la proximidad de una estación de montaña ofrecen posibilidades para desarrollar actividades turísticas durante distintas épocas del año.
Según la información facilitada por los promotores, el establecimiento ya ha comenzado a recibir sus primeras reservas. La iniciativa aspira a generar repercusiones económicas en el pueblo mediante la creación de empleo, la promoción de la artesanía y el desarrollo de servicios vinculados a la acogida de visitantes.
Entre las líneas de trabajo contempladas también figura la posibilidad de establecer una colaboración con la Universidad Politécnica Mohammed VI, en particular con su formación en hostelería desarrollada en colaboración con la École hôtelière de Lausanne. La propuesta busca explorar un modelo de gestión adaptado a las necesidades del alojamiento y a las características del territorio.
El impacto económico y social deberá evaluarse a medida que el establecimiento consolide su actividad. La creación de empleo, el impulso de una cooperativa femenina y las oportunidades para los jóvenes forman parte de las perspectivas planteadas por los promotores.
Reconstruir el futuro sin perder la identidad
La inauguración de Les Loges d’Ibaraghen no representa únicamente el final de unas obras. También abre una nueva etapa para una comunidad que busca recuperar su actividad económica después de una catástrofe que dejó profundas consecuencias en la región.
El principal desafío será consolidar un modelo turístico viable, capaz de generar ingresos para la población sin alterar el patrimonio ni las tradiciones que distinguen al Alto Atlas.
En Ibaraghen, la reconstrucción adquiere así una nueva dimensión: la de un territorio que busca apoyarse en sus propios recursos, en el compromiso de sus habitantes y en su identidad cultural para construir nuevas oportunidades.
Para los viajeros, visitar este alojamiento también puede convertirse en una oportunidad para conocer de cerca la vida de las comunidades de montaña, descubrir sus tradiciones y contribuir, a través de su estancia, a la actividad económica local.

